Jardines y estaciones

 

paiseje

Casi ocasiono otro accidente justo en aquel lugar en el que ya hubo un accidente mortal.

 (Aquel pianista y su madre. Aquella sangre sobre el pavimento. Aquella mancha de miedo)

 Justo al cruzar para entrar en la vía subalterna que lleva al lugar en el medio del campo en el que vivo, pude notar la gran ausencia y la suplantación. La valla naranja y verde que rezaba “Los jardines de Salomón” había sido cambiada por una blanca y primaveral: “Cuatro estaciones”. Pegué un grito de espanto. Crucé sin mirar a dónde cruzaba, los ojos clavados en aquellas letras insolentes, en sus flores, sus hojas de parra.

 Hace mil años, cuando llegué a este país, llevé una bandeja llena de carnes humeantes en aquellos jardines, los de Salomón. Hace mil años, vi el exceso y las colillas apagadas en las cremas en esos jardines, los de Salomón. Hace una infinidad de años, había abandonado toda esperanza de dedicarme a alguna labor que tuviese que ver con lo que habia estudiado y me esforzaba con la bandeja llena de carnes y, otras veces, llenas de copas, en aquellos jardines festivos, entre los trajes y la laca. Allí conocí a mis personajes. Allí, en esos jardines, los de Salomón, me dediqué a espiarlos, mirarlos, imaginarlos. Yo, la que no hablaba, la más lenta de todas las mesoneras, la que se sonrojaba con las propinas, cada noche miraba a mis personajes y suponía sus alegrías y sus traiciones. Y en las mañanas, con todo el cuerpo adolorido y las ojeras del insomnio, escribía sus historias, que eran mías porque yo las traducía a esta lengua y las tejía con estas ficciones.

 Cuando los jardines de Salomón se hicieron libro, me gustaba pensar que para llegar a mi casa había que cruzar justo donde una valla inmensa anunciaba con bombos y platillos mi libro. Un chiste demasiado personal pues para leer el libro había que saber español y para leer la valla había que saber hebreo. Un chiste sólo para gente de doble lengua y doble mundo.

 Ahora la valla en la que hay que cruzar para entrar a la carretera angosta que lleva al lugar en el que vivo dice “Cuatro estaciones”. Justo ahora, que mi libro va a ser reeditado.

 Tal vez sea una señal de esas que nunca se llegan a comprender.

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3 respuestas a Jardines y estaciones

  1. margaritaslunasaulcohen dijo:

    LO DISFRUTE MUCHO, LO IMPOSIBLE PRESENTE CON CERTEZA. Y FELICITACIONES POR LA REEDICION!

  2. Ines dijo:

    Queria preguntarte si se puede conseguir tu libro en alguna tienda de internet. Yo vivo en Alemania y por amigos comunes me tope con tu blog, lo lei casi entero, pero quiero leer el libro. En fin, creo que ya te habia escrito en el antiguo blog, pero ahora ando buscando cosas que leer porque ando de vacaciones forzadas ,asi que espero que me orientes, si puedes, Tschüss!

  3. lilianalara dijo:

    Hola Inés! Mi libro pronto será reeditado y entonces estará disponible en Amazon. Apenas eso ocurra, lo anunciaré por aquí con bombos y platillos! 🙂
    Me alegra mucho que quieras leerlo!
    Un abrazo!!!!

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