Lenguas, tatuajes, cárceles

rusos

Aquel hombre hablaba un hebreo florido. Con ese cierto calado de quien viene de otra lengua semítica. Entraba y salía de las profundidades de las palabras con pericia de buzo. Tejía un discurso preciso y precioso. Se regodeaba en construcciones sintácticas que a mi me parecían dificilísimas. Entonces pensé: quisiera hablar hebreo como ese hombre que está ahora allí, traduciendo simultáneamente la historia de las señoras palestinas, en una reunión de árabes y judíos que han perdido a familiares en las tantas guerras y los tantos atentados que ha habido en esta parte conflictiva del planeta. Las señoras, ofuscadas, contaban en árabe sobre hijos y maridos, mientras aquel hombre traducía al hebreo con la agilidad de quien nada a gusto en el océano de las lenguas.

En algún momento, el hombre dejó de traducir a las señoras y contó su propia historia. Había estado preso intermitentemente desde los 10 años en diversas cárceles israelíes. Primero, por tirar piedras contra asentamientos judíos en la zona de Hebrón. Los motivos de sus siguientes incursiones en prisión no fueron explicados, pero sí la historia del odio creciente de quien vive bajo la ocupación de una nación extranjera.

En el momento de las preguntas, alguien dejó de lado todas las implicaciones políticas de las historias que allí se presentaron, y se fue directo a lo lingüístico. ¿Dónde – preguntó tras excusarse por salirse un tanto del tema- aprendió usted a hablar con tanta belleza y propiedad? En la cárcel – contestó aquel hombre. A los 10 años – dijo – yo no conocía una sola palabra en hebreo, pero lo escuchaba a mi alrededor, en la cárcel. A los gritos, el hebreo salía de la boca de los policías que me llevaban a mi primera prisión, de los guardianes, de algunos otros presos. Eran palabras sin sentidos – dijo – apenas gruñidos para mí. Allí, en la cárcel, aquel hombre decidió que debía aprender bien la “lengua del enemigo”.

Entonces recordé aquellos lenguajes secretos usados por los presos en las cárceles para no ser entendidos por los guardianes, como es el caso del lunfardo argentino a principio del siglo pasado, la simbología de los tatuajes rusos en los años ochenta, la lengua de los pranes venezolanos en nuestros días. Pero en especial recordé la propia historia escrita y dibujada en la piel de los presos rusos, tatuajes estridentes que representaban asesinatos, rangos, violaciones. Entre los años 40 y 80 del siglo pasado, un policía con talento para el dibujo se dedicó a hacer un registro gráfico de estos tatuajes, más tarde también hubo fotos tomadas por un fotógrafo de prensa, que hoy están recopilados en varios libros, pero especialmente en Russian Criminal Tattoo Encyclopaedia, publicada por una editorial británica. Se trataba de tatuajes hechos de forma primitiva, con una máquina de afeitar eléctrica, adaptada para tal uso, y una tinta de fabricación casera, hecha de goma quemada y orina – eso sí, la orina de la misma persona a ser tatuada, para evitar infecciones o contagios, aunque de todos modos abundaban la gangrena, el tétano, el sida entre los tatuados. Tatuajes que representaban un verdadero código del hampa. Novelas autobiográficas tatuadas en brazos, piernas, pechos. Advertencias a otros presos. Filosofías de vida.

Las cárceles son especies de laboratorios gigantescos de idiomas y lenguajes. Hay allí una lengua viva, desprendiéndose de la lengua del afuera, creciendo en los recintos y en las oscuridades, equipándose de una gramática de sangre. En el traductor palestino se trataba de una lengua enemiga, la lengua de los guardianes de su prisión. Una lengua aprendida meticulosamente y con rabia. Una lengua usada como herramienta de supervivencia, primero en el propio recinto carcelario, luego afuera para traducir las historias del duelo, el odio insalvable y la pérdida. En aquellos convictos rusos, el movimiento es inverso, era un código y un escudo impenetrable, y fue el guardia de prisiones Danzig Baldaev quien tuvo que aprender a descifrarlo para adentrarse en ese mundo turbio y secreto de los presos.

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